Nuestra voz

Las mujeres indígenas avanzamos hacia la adopción por CEDAW de una Recomendación General para garantizar los derechos de las mujeres, niñas y adolescentes indígenas. Melania Canales Poma, Coordinadora de la Región Sur del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA SUR), está en Ginebra, Suiza, para incidir con esta propuesta en la 82 Sesión de la CEDAW.

Con ese objetivo, las mujeres indígenas del sur sostuvimos una reunión con las lideresas representantes de otras regiones de ECMIA y diversas latitudes, a fin de consensuar propuestas para que la Recomendación General 39 de CEDAW enfatice en la integralidad e interdependencia de los derechos colectivos e individuales de las mujeres, juventud y niñez indígena.

El consenso al que se arribó en este diálogo fue el de fortalecer las recomendaciones sobre tierra y territorio, el consentimiento previo, libre e informado, sistemas de salud autónomos, criminalización de las mujeres indígenas por nuestra defensa de la Madre Naturaleza y propiedad intelectual. Las mujeres indígenas estamos claras en que sin la protección de los derechos de la Madre Naturaleza no será posible el pleno ejercicio de nuestros derechos individuales y colectivos.

Nuestras propuestas serán llevadas al Comité de Expertas de CEDAW para su incorporación en la Recomendación General 39.

Como ECMIA SUR nuestro posicionamiento político es Proteger a las #MujeresyNiñasIndigenas es #ProtegerElTerritorioAncestral.

Avanzamos hacia la adopción de la Recomendación General CEDAW sobre mujeres y niñas indígenas

Las mujeres indígenas avanzamos hacia la adopción por CEDAW de una Recomendación General para garantizar los derechos de las mujeres, niñas y adolescentes indígenas. Melania Canales Poma, Coordinadora de la Región Sur del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA SUR), está en Ginebra, Suiza, para incidir con esta propuesta en la 82 Sesión de la CEDAW.

Con ese objetivo, las mujeres indígenas del sur sostuvimos una reunión con las lideresas representantes de otras regiones de ECMIA y diversas latitudes, a fin de consensuar propuestas para que la Recomendación General 39 de CEDAW enfatice en la integralidad e interdependencia de los derechos colectivos e individuales de las mujeres, juventud y niñez indígena.

El consenso al que se arribó en este diálogo fue el de fortalecer las recomendaciones sobre tierra y territorio, el consentimiento previo, libre e informado, sistemas de salud autónomos, criminalización de las mujeres indígenas por nuestra defensa de la Madre Naturaleza y propiedad intelectual. Las mujeres indígenas estamos claras en que sin la protección de los derechos de la Madre Naturaleza no será posible el pleno ejercicio de nuestros derechos individuales y colectivos.

Nuestras propuestas serán llevadas al Comité de Expertas de CEDAW para su incorporación en la Recomendación General 39.

Como ECMIA SUR nuestro posicionamiento político es Proteger a las #MujeresyNiñasIndigenas es #ProtegerElTerritorioAncestral.

¿Alguien recuerda a Jovi Herrera Alania (21) y Jorge Huamán Villalobos (19)? Un día como hoy hace 6 años estos dos jóvenes, que pudieron ser nuestros hijos, murieron carbonizados en un conteiner que fungía de taller en el centro comercial las Malvinas. El feroz capitalismo que vivimos en países como el nuestro naturaliza la absoluta desprotección de los derechos laborales, imponiendo jornadas laborales de 12 horas encerrados en contendedores con cadenas y candados acerados. Casi sin disponibilidad siquiera para ir al baño. La tan promocionada "productividad" en su máxima expresión.

El centro comercial las Malvinas funcionaba hace muchos años a vista y paciencia de las autoridades. En la azotea habían apilado conteiners que formaban hasta 4 pisos, en los que funcionaban talleres. Ahí trabajaban Jovi y Jorge en la más absoluta desprotección, como miles y miles de peruanos y peruanas que ante la necesidad se ven forzados a aceptar estas condiciones. ¿Realmente somos libres? ¿Realmente todos y todas podemos elegir dónde y cómo trabajar? ¿Qué libertad defienden el grupo de “la resistencia” o de los libertarios?

Jovi y Jorge representan a cada uno de nosotros y nosotras, los hijos e hijas de los pueblos. Su muerte no puede pasar desapercibida. Ellos son el símbolo de nuestra lucha por nuestros derechos individuales y colectivos. Son tan importantes como Inti y Bryan. Sus muertes son igualmente injustas. Pero el racismo estructural valora unas vidas sobre otras. 

Ese 22 de junio del 2017 el centro comercial las Malvinas ardió a más de 2000 grados centígrados. Al tercer día pudieron rescatar los restos óseos de Jovi y Jorge. Una expresión escandalosa de la explotación laboral país y de un Estado que no garantiza sino vulnera los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

La narrativa que impusieron los medios de comunicación fue responsabilizar a la "informalidad", dando como solución la intervención de entidades que resguardan ese mismo sistema laboral. 

Las mujeres organizadas nos cuestionamos las doctrinas del “desarrollo”, el crecimiento infinito que viene destruyendo nuestros territorios y nuestras vidas, y el disfraz de "sostenible, verde, ecoamigable" con el que encubren su lógica perversa y depredadora. Como mujeres indígenas que apuestan por el Buen Vivir y la Vida Plena tenemos claro que este dominante sistema económico, político y social engendra violencias para mantenerse y profundizarse. 

Que lo que pasó con los Jovis y Jorges del mundo nos rete a reflexionar sobre el horizonte al que caminamos, por quienes ya no están en cuerpo presente, por quienes vienen y por quienes aún resistimos para existir. La memoria no solo pasa por recordar a nuestros héroes y heroínas, sino también por hacer frente al sistema de opresión, denunciarlos exigir justicia, reparación y garantías de no repetición.

Por Jovi y Jorge: haciendo memoria por el Buen Vivir y la Vida Plena.

¿Alguien recuerda a Jovi Herrera Alania (21) y Jorge Huamán Villalobos (19)? Un día como hoy hace 6 años estos dos jóvenes, que pudieron ser nuestros hijos, murieron carbonizados en un conteiner que fungía de taller en el centro comercial las Malvinas. El feroz capitalismo que vivimos en países como el nuestro naturaliza la absoluta desprotección de los derechos laborales, imponiendo jornadas laborales de 12 horas encerrados en contendedores con cadenas y candados acerados. Casi sin disponibilidad siquiera para ir al baño. La tan promocionada "productividad" en su máxima expresión.

El centro comercial las Malvinas funcionaba hace muchos años a vista y paciencia de las autoridades. En la azotea habían apilado conteiners que formaban hasta 4 pisos, en los que funcionaban talleres. Ahí trabajaban Jovi y Jorge en la más absoluta desprotección, como miles y miles de peruanos y peruanas que ante la necesidad se ven forzados a aceptar estas condiciones. ¿Realmente somos libres? ¿Realmente todos y todas podemos elegir dónde y cómo trabajar? ¿Qué libertad defienden el grupo de “la resistencia” o de los libertarios?

Jovi y Jorge representan a cada uno de nosotros y nosotras, los hijos e hijas de los pueblos. Su muerte no puede pasar desapercibida. Ellos son el símbolo de nuestra lucha por nuestros derechos individuales y colectivos. Son tan importantes como Inti y Bryan. Sus muertes son igualmente injustas. Pero el racismo estructural valora unas vidas sobre otras.

Ese 22 de junio del 2017 el centro comercial las Malvinas ardió a más de 2000 grados centígrados. Al tercer día pudieron rescatar los restos óseos de Jovi y Jorge. Una expresión escandalosa de la explotación laboral país y de un Estado que no garantiza sino vulnera los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

La narrativa que impusieron los medios de comunicación fue responsabilizar a la "informalidad", dando como solución la intervención de entidades que resguardan ese mismo sistema laboral.

Las mujeres organizadas nos cuestionamos las doctrinas del “desarrollo”, el crecimiento infinito que viene destruyendo nuestros territorios y nuestras vidas, y el disfraz de "sostenible, verde, ecoamigable" con el que encubren su lógica perversa y depredadora. Como mujeres indígenas que apuestan por el Buen Vivir y la Vida Plena tenemos claro que este dominante sistema económico, político y social engendra violencias para mantenerse y profundizarse.

Que lo que pasó con los Jovis y Jorges del mundo nos rete a reflexionar sobre el horizonte al que caminamos, por quienes ya no están en cuerpo presente, por quienes vienen y por quienes aún resistimos para existir. La memoria no solo pasa por recordar a nuestros héroes y heroínas, sino también por hacer frente al sistema de opresión, denunciarlos exigir justicia, reparación y garantías de no repetición.

Gustavo Petro y Francia Márquez han ganado las elecciones en Colombia. “Bienvenida la esperanza”, ha dicho el presidente electo. Y la primera afrodescendiente elegida vicepresidenta ha llamado: “vamos por la dignidad y la justicia social, por los derechos de la Madre Tierra, vamos a erradicar el racismo estructural”.

Sí, bienvenida la esperanza. Y que esta esperanza recorra todo el continente. La esperanza en un verdadero cambio social, en una América Latina más justa, que valore su diversidad y donde se garanticen los derechos de los pueblos y las mujeres indígenas.

No es un camino fácil. La derecha arremete. Lo hizo en Chile, hace casi 50 años, pero que ahora regresa con una nueva Constitución. Lo hace en todos los países cuyos gritos por el cambio, la dignidad, la justicia, son una amenaza para los intereses de quienes siempre han detentado el poder, desde hace 500 años.

Bienvenida la esperanza en Colombia. Pero hay que defenderla, resistir los embates de esa derecha, acompañar de manera vigilante al nuevo gobierno, para que cumpla sus compromisos, para que resista las presiones de esa derecha históricamente violenta.

A los pueblos y las mujeres indígenas nos toca tejer nuestra propia esperanza, desde nuestra memoria histórica de lucha y resistencia, desde nuestras raíces y hacia el futuro, para ser nosotros y nosotras las constructoras de un destino de vida, de todas las vidas, de paz y de armonía.

Colombia y América Latina: tejamos nuestra propia esperanza

Gustavo Petro y Francia Márquez han ganado las elecciones en Colombia. “Bienvenida la esperanza”, ha dicho el presidente electo. Y la primera afrodescendiente elegida vicepresidenta ha llamado: “vamos por la dignidad y la justicia social, por los derechos de la Madre Tierra, vamos a erradicar el racismo estructural”.

Sí, bienvenida la esperanza. Y que esta esperanza recorra todo el continente. La esperanza en un verdadero cambio social, en una América Latina más justa, que valore su diversidad y donde se garanticen los derechos de los pueblos y las mujeres indígenas.

No es un camino fácil. La derecha arremete. Lo hizo en Chile, hace casi 50 años, pero que ahora regresa con una nueva Constitución. Lo hace en todos los países cuyos gritos por el cambio, la dignidad, la justicia, son una amenaza para los intereses de quienes siempre han detentado el poder, desde hace 500 años.

Bienvenida la esperanza en Colombia. Pero hay que defenderla, resistir los embates de esa derecha, acompañar de manera vigilante al nuevo gobierno, para que cumpla sus compromisos, para que resista las presiones de esa derecha históricamente violenta.

A los pueblos y las mujeres indígenas nos toca tejer nuestra propia esperanza, desde nuestra memoria histórica de lucha y resistencia, desde nuestras raíces y hacia el futuro, para ser nosotros y nosotras las constructoras de un destino de vida, de todas las vidas, de paz y de armonía.

Los pueblos indígenas ecuatorianos, organizados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) están en paro indefinido desde el 13 de junio. Exigen las garantías para el pleno ejercicio de sus derechos colectivos. Pero sus demandas se extienden a los derechos de todos los ecuatorianos y ecuatorianas.

Y es que hay una crisis económica mundial y una inflación que afecta a los sectores más empobrecidos. El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ha advertido que 14 millones de latinoamericanos y latinoamericanas pueden quedar sin seguridad alimentaria. Entre ellos, los pueblos indígenas.
Esto ocurre en todo el continente porque los gobiernos se someten a la globalización neoliberal, con economías basadas en los combustibles fósiles y la producción agrícola para la exportación. Las políticas estatales no tienen por objetivo la seguridad y soberanía alimentarias sino la venta.

Por eso afirmamos que las demandas de la CONAIE son las de los pueblos y las mujeres indígenas de todo el continente. Y esto hace más urgente nuestra solidaridad y la articulación de nuestras luchas por cambiar el modelo neoliberal extractivista. Estas son sus demandas:

1. Reducción y no más subida del precio de los combustibles. Congelar el diésel y la gasolina. Focalizar a los sectores que necesitan subsidio: agricultores, campesinos, transportistas, pescadores, entre otros.
2. Alivio económico para más de cuatro millones de familias con la moratoria de mínimo un año y renegociación de las deudas con reducción de las tasas de interés en el sistema financiero. No al embargo de bienes por falta de pago.

3. Precios justos en los productos del campo: para que millones de campesinos pequeños y medianos productores puedan sustentarse y continúen produciendo.

4. Empleo y derechos laborales. Políticas de inversión pública para frenar la precarización laboral y asegurar el sostenimiento de la economía popular. 

5. Moratoria a la ampliación de la frontera extractiva minera/petrolera, auditoría y reparación integral por los impactos socioambientales. Para la protección de los territorios, fuentes de agua y ecosistemas frágiles.

6. Respeto a los 21 derechos colectivos: educación integral bilingüe, justicia indígena, consulta previa, libre e informada, organización y autodeterminación de pueblos indígenas.

7. Alto a la privatización de los sectores estratégicos.

8. Control de precios y de la especulación en el mercado de los productos de primera necesidad, que hacen los intermediarios.

9. Salud y educación. Presupuesto urgente frente al desabastecimiento de los hospitales por falta de medicinas y personal. Garantizar el acceso de la juventud de la educación superior y mejoramiento de la infraestructura en escuelas, colegios y universidades.

10.	Seguridad, protección y políticas públicas efectivas para frenar la ola de violencia, sicariato, delincuencia, narcotráfico, secuestro y crimen organizado.

Hagamos nuestras estas demandas. Desde ECMIA SUR nos solidarizamos con sus luchas y llamamos a la solidaridad continental.

Solidaridad con las demandas de los pueblos indígenas ecuatorianos

Los pueblos indígenas ecuatorianos, organizados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) están en paro indefinido desde el 13 de junio. Exigen las garantías para el pleno ejercicio de sus derechos colectivos. Pero sus demandas se extienden a los derechos de todos los ecuatorianos y ecuatorianas.

Y es que hay una crisis económica mundial y una inflación que afecta a los sectores más empobrecidos. El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ha advertido que 14 millones de latinoamericanos y latinoamericanas pueden quedar sin seguridad alimentaria. Entre ellos, los pueblos indígenas.
Esto ocurre en todo el continente porque los gobiernos se someten a la globalización neoliberal, con economías basadas en los combustibles fósiles y la producción agrícola para la exportación. Las políticas estatales no tienen por objetivo la seguridad y soberanía alimentarias sino la venta.

Por eso afirmamos que las demandas de la CONAIE son las de los pueblos y las mujeres indígenas de todo el continente. Y esto hace más urgente nuestra solidaridad y la articulación de nuestras luchas por cambiar el modelo neoliberal extractivista. Estas son sus demandas:

1. Reducción y no más subida del precio de los combustibles. Congelar el diésel y la gasolina. Focalizar a los sectores que necesitan subsidio: agricultores, campesinos, transportistas, pescadores, entre otros.
2. Alivio económico para más de cuatro millones de familias con la moratoria de mínimo un año y renegociación de las deudas con reducción de las tasas de interés en el sistema financiero. No al embargo de bienes por falta de pago.

3. Precios justos en los productos del campo: para que millones de campesinos pequeños y medianos productores puedan sustentarse y continúen produciendo.

4. Empleo y derechos laborales. Políticas de inversión pública para frenar la precarización laboral y asegurar el sostenimiento de la economía popular.

5. Moratoria a la ampliación de la frontera extractiva minera/petrolera, auditoría y reparación integral por los impactos socioambientales. Para la protección de los territorios, fuentes de agua y ecosistemas frágiles.

6. Respeto a los 21 derechos colectivos: educación integral bilingüe, justicia indígena, consulta previa, libre e informada, organización y autodeterminación de pueblos indígenas.

7. Alto a la privatización de los sectores estratégicos.

8. Control de precios y de la especulación en el mercado de los productos de primera necesidad, que hacen los intermediarios.

9. Salud y educación. Presupuesto urgente frente al desabastecimiento de los hospitales por falta de medicinas y personal. Garantizar el acceso de la juventud de la educación superior y mejoramiento de la infraestructura en escuelas, colegios y universidades.

10. Seguridad, protección y políticas públicas efectivas para frenar la ola de violencia, sicariato, delincuencia, narcotráfico, secuestro y crimen organizado.

Hagamos nuestras estas demandas. Desde ECMIA SUR nos solidarizamos con sus luchas y llamamos a la solidaridad continental.

El racismo estructural contra los pueblos indígenas está presente en nuestros países desde la invasión europea. Nos estereotipan y estigmatizan. Los medios de comunicación masivos se prestan a esto. Frente a ello, es indispensable que recuperemos y hagamos conocer nuestra historia, nuestra identidad. Y destacar el rol que cumplimos las mujeres indígenas en la defensa de nuestros territorios ancestrales.

Con ese objetivo, el martes 16 de noviembre se realizará el conversatorio virtual “Racismo contra el pueblo mapuche y lucha territorial”, organizado por Ediciones Pido la Palabra. Participarán como ponentes Xalkan María Nawel, Kona y docente mapuche; Verónica Trpin, antropóloga, investigadora del IPEHCS-CONICET-UNCO; Hugo Álvarez y Silvio Winderbaum autores de “El pueblo mapuche, una nación. Moderará el politólogo Pablo Lumerman.

El conversatorio será transmitido en vivo desde las 8 de la noche (hora de Chile) por el Facebook de Ediciones Pido la Palabra: https://www.facebook.com/116707191744021/posts/4522223251192371/

Racismo contra el pueblo mapuche y lucha territorial

El racismo estructural contra los pueblos indígenas está presente en nuestros países desde la invasión europea. Nos estereotipan y estigmatizan. Los medios de comunicación masivos se prestan a esto. Frente a ello, es indispensable que recuperemos y hagamos conocer nuestra historia, nuestra identidad. Y destacar el rol que cumplimos las mujeres indígenas en la defensa de nuestros territorios ancestrales.

Con ese objetivo, el martes 16 de noviembre se realizará el conversatorio virtual “Racismo contra el pueblo mapuche y lucha territorial”, organizado por Ediciones Pido la Palabra. Participarán como ponentes Xalkan María Nawel, Kona y docente mapuche; Verónica Trpin, antropóloga, investigadora del IPEHCS-CONICET-UNCO; Hugo Álvarez y Silvio Winderbaum autores de “El pueblo mapuche, una nación. Moderará el politólogo Pablo Lumerman.

El conversatorio será transmitido en vivo desde las 8 de la noche (hora de Chile) por el Facebook de Ediciones Pido la Palabra: https://www.facebook.com/116707191744021/posts/4522223251192371/

La represión por el gobierno de Guillermo Lasso en Ecuador ha encarcelado e iniciado procesos judiciales a decenas de indígenas que se manifestaron en defensa de sus territorios. Como todos los gobiernos que implementan el extractivismo, la criminalización de la protesta es su única respuesta ante la exigencia de ejercicio de derechos.

Aunque la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) inició sus manifestaciones el 26 de octubre por el alza de los precios de los combustibles, esta no es su única demanda. También rechaza los decretos ejecutivos 95 y 151, que vulneran los territorios indígenas en la Amazonía., al diseñar nuevas estrategias de producción petrolera.

A ello se suman los planes de exploración y explotación minera, a la que los pueblos y las mujeres indígenas de Ecuador también se oponen porque no quieren la destrucción de la Madre Naturaleza y todas sus formas de vida.

Otro de los decretos que exigen derogar es el 238, que establece nuevas políticas para el sector eléctrico. Aunque oficialmente el gobierno lo hace “con el objetivo de consolidar un sector eficiente, competitivo, sostenible, ambientalmente responsable, basado en la innovación, que garantice la seguridad jurídica y potencie la inversión privada”, los pueblos indígenas afirman que el real propósito es privatizar este sector, lo que constituiría como un nuevo golpe para las economías populares. 

Desde ECMIA SUR nos solidarizamos con la lucha de los pueblos indígenas ecuatorianos, exigimos la atención de sus demandas, la libertad de los detenidos y el cese de la represión.

Decenas de indígenas ecuatorianos detenidos por exigir sus derechos

La represión por el gobierno de Guillermo Lasso en Ecuador ha encarcelado e iniciado procesos judiciales a decenas de indígenas que se manifestaron en defensa de sus territorios. Como todos los gobiernos que implementan el extractivismo, la criminalización de la protesta es su única respuesta ante la exigencia de ejercicio de derechos.

Aunque la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) inició sus manifestaciones el 26 de octubre por el alza de los precios de los combustibles, esta no es su única demanda. También rechaza los decretos ejecutivos 95 y 151, que vulneran los territorios indígenas en la Amazonía., al diseñar nuevas estrategias de producción petrolera.

A ello se suman los planes de exploración y explotación minera, a la que los pueblos y las mujeres indígenas de Ecuador también se oponen porque no quieren la destrucción de la Madre Naturaleza y todas sus formas de vida.

Otro de los decretos que exigen derogar es el 238, que establece nuevas políticas para el sector eléctrico. Aunque oficialmente el gobierno lo hace “con el objetivo de consolidar un sector eficiente, competitivo, sostenible, ambientalmente responsable, basado en la innovación, que garantice la seguridad jurídica y potencie la inversión privada”, los pueblos indígenas afirman que el real propósito es privatizar este sector, lo que constituiría como un nuevo golpe para las economías populares. 

Desde ECMIA SUR nos solidarizamos con la lucha de los pueblos indígenas ecuatorianos, exigimos la atención de sus demandas, la libertad de los detenidos y el cese de la represión.

La brutal represión policial y militar del Estado chileno asesinó ayer a dos indígenas mapuches y dejó por lo menos cuatro heridos. La comuna de Tirúa, en la provincia sureña de Arauco, fue atacada con disparos cuando los comuneros mapuces protestaban contra el estado de emergencia decretado por el gobierno derechista de Sebastián Piñera en la macrozona sur. Los asesinatos fueron perpetrados por infantes de marina.

A este ataque con armas de fuego, se une nuevamente la criminalización y estigmatización del pueblo mapuche. El ministro de Interior y Seguridad Pública, Rodrigo Delgado, ofreció por la noche una conferencia de prensa en el Palacio de La Moneda, en la que acusó a los manifestantes de terroristas e informó que estos fueron remitidos a la Fiscalía Regional.

Las políticas de exterminio del Estado chileno contra el pueblo mapuche se agravan día a día. Desde la “pacificación de la Araucanía”, emprendida entre 1863 por el gobierno de José Joaquín Pérez, el pueblo mapuche ha venido resistiendo. Aún hoy sus presos políticos siguen siendo juzgados por las leyes heredadas de la dictadura de Augusto Pinochet, acusados de terrorismo por defender sus territorios y sus derechos colectivos. Hay decenas de presos políticos mapuches en las cárceles chilenas.

Los heridos fueron atendidos en el Centro de Salud Familiar de Tirúa, que no cuenta con un hospital. Los más graves debieron ser trasladados.

Desde ECMIA SUR exigimos la libertad de los detenidos, garantías paro los heridos y sanción para los responsables de estos asesinatos. El pueblo mapuche exige la renuncia de Sebastián Piñera. No están solos. Todo Chile en la gran revuelta iniciada hace dos años planteó el mismo reclamo. Y los pueblos y las mujeres indígenas de todo el continente nos unimos a él.

¡Alto a la política de exterminio contra el pueblo mapuche!

Urgente: Infantes de Marina asesinan a dos indígenas mapuche en Chile

La brutal represión policial y militar del Estado chileno asesinó ayer a dos indígenas mapuches y dejó por lo menos cuatro heridos. La comuna de Tirúa, en la provincia sureña de Arauco, fue atacada con disparos cuando los comuneros mapuces protestaban contra el estado de emergencia decretado por el gobierno derechista de Sebastián Piñera en la macrozona sur. Los asesinatos fueron perpetrados por infantes de marina.

A este ataque con armas de fuego, se une nuevamente la criminalización y estigmatización del pueblo mapuche. El ministro de Interior y Seguridad Pública, Rodrigo Delgado, ofreció por la noche una conferencia de prensa en el Palacio de La Moneda, en la que acusó a los manifestantes de terroristas e informó que estos fueron remitidos a la Fiscalía Regional.

Las políticas de exterminio del Estado chileno contra el pueblo mapuche se agravan día a día. Desde la “pacificación de la Araucanía”, emprendida entre 1863 por el gobierno de José Joaquín Pérez, el pueblo mapuche ha venido resistiendo. Aún hoy sus presos políticos siguen siendo juzgados por las leyes heredadas de la dictadura de Augusto Pinochet, acusados de terrorismo por defender sus territorios y sus derechos colectivos. Hay decenas de presos políticos mapuches en las cárceles chilenas.

Los heridos fueron atendidos en el Centro de Salud Familiar de Tirúa, que no cuenta con un hospital. Los más graves debieron ser trasladados.

Desde ECMIA SUR exigimos la libertad de los detenidos, garantías paro los heridos y sanción para los responsables de estos asesinatos. El pueblo mapuche exige la renuncia de Sebastián Piñera. No están solos. Todo Chile en la gran revuelta iniciada hace dos años planteó el mismo reclamo. Y los pueblos y las mujeres indígenas de todo el continente nos unimos a él.

¡Alto a la política de exterminio contra el pueblo mapuche!


Una vez más la derecha arremete contra nuestros pueblos, pero la resistencia crece en toda la región. El martes 26 de octubre, las movilizaciones remecieron muchas ciudades del Ecuador, contra el alza de combustibles decretada por el gobierno de Guillermo Lasso.

La capital, Quito, y provincias como en Guayas, Cotopaxi, Latacunga e Imbabura se manifestaron pese al estado de emergencia decretado por el gobierno. La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) denunció el incremento de la presencia policial y militar, así como la detención de manifestantes. Las cifras oficiales señalan un total de 18 detenidos.

Leonidas Iza, presidente de CONAIE, declaró a una radio local que "de manera traicionera, Lasso incrementa el precio de los combustibles. Y no podemos estar de acuerdo que, en una crisis tan profunda, saliendo de la pandemia, se incrementen los precios".

​

Lasso dispuso congelar el precio de los combustibles, que se incrementaban automáticamente cada mes, pero en la misma norma estableció un aumento de los combustibles. Esto, junto con el estado de emergencia, que da facultades extraordinarias a militares y policías, desató las protestas. En Ecuador, el bloqueo de carreteras está prohibido por la ley.

​Las organizaciones indígenas y sociales demandan que el gobierno de Lasso congele los precios de la gasolina extra, de mayor consumo en el país, y el diésel a tasas más bajas y que examine una focalización para algunos sectores afectados por la pandemia. Señalan que los más ricos deben pagar más.

Esta es una demanda común en toda la región, donde las derechas, desde el gobierno o la desde la oposición, arremeten contra los derechos humanos individuales y colectivos para mantener el sistema que privilegia la acumulación individual sobre la vida. Y que responde con criminalización y represión el ejercicio del derecho a la protesta.

Desde ECMIA SUR expresamos nuestra solidaridad con la lucha de los pueblos ecuatorianos. Y exigimos al gobierno de Lasso la atención de sus demandas.

¡Solidaridad con los pueblos y las mujeres indígenas de Ecuador!


Una vez más la derecha arremete contra nuestros pueblos, pero la resistencia crece en toda la región. El martes 26 de octubre, las movilizaciones remecieron muchas ciudades del Ecuador, contra el alza de combustibles decretada por el gobierno de Guillermo Lasso.

La capital, Quito, y provincias como en Guayas, Cotopaxi, Latacunga e Imbabura se manifestaron pese al estado de emergencia decretado por el gobierno. La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) denunció el incremento de la presencia policial y militar, así como la detención de manifestantes. Las cifras oficiales señalan un total de 18 detenidos.

Leonidas Iza, presidente de CONAIE, declaró a una radio local que "de manera traicionera, Lasso incrementa el precio de los combustibles. Y no podemos estar de acuerdo que, en una crisis tan profunda, saliendo de la pandemia, se incrementen los precios".



Lasso dispuso congelar el precio de los combustibles, que se incrementaban automáticamente cada mes, pero en la misma norma estableció un aumento de los combustibles. Esto, junto con el estado de emergencia, que da facultades extraordinarias a militares y policías, desató las protestas. En Ecuador, el bloqueo de carreteras está prohibido por la ley.

​Las organizaciones indígenas y sociales demandan que el gobierno de Lasso congele los precios de la gasolina extra, de mayor consumo en el país, y el diésel a tasas más bajas y que examine una focalización para algunos sectores afectados por la pandemia. Señalan que los más ricos deben pagar más.

Esta es una demanda común en toda la región, donde las derechas, desde el gobierno o la desde la oposición, arremeten contra los derechos humanos individuales y colectivos para mantener el sistema que privilegia la acumulación individual sobre la vida. Y que responde con criminalización y represión el ejercicio del derecho a la protesta.

Desde ECMIA SUR expresamos nuestra solidaridad con la lucha de los pueblos ecuatorianos. Y exigimos al gobierno de Lasso la atención de sus demandas.

Los derechos territoriales son la base de todos los derecchos colectivos de los pueblos indígenas. Es en nuestros territorios donde los pueblos indígenas ejercemos nuestra autonomía y libre determinación. Las comunidades indígenas argentinas están hoy en emergencia y demandan la prórroga de la Ley Nacional 26160, de relevamiento territorial, y la promulgación de una ley de propiedad comunitaria indígena.

La Ley Nacional 26160 promulgada a fines del 2006, declara la emergencia territorial de las comunidades indígenas originarias de Argentina, suspende la ejecución de sentencias, actos procesales o administrativos cuyo objeto sea el desalojo o desocupación de las tierras que ocupan las comunidades. Y ordena realizar un relevamiento técnico, jurídico y catastral de las comunidades indígenas y de las tierras ocupadas por ellas de forma tradicional.

Esta norma tuvo una vigencia inicial de cuatro años y fue prororgada, sucesivamente, en los años 2006, 2009, 2013 y 2017, con lo cual se extendió su vigencia hasta noviembre del 2021.

A un mes de vencer esa vigencia, las comunidades indígenas argentinas han recibido el apoyo del Encuentro Mundial del Gran Chaco, realizado los días 16 y 17 de octubre de este año, en el que participaron líderes, lideresas y autoridades indígenas de Argentina, Bolivia y Paraguay, quienes respaldaron la prórroga de la citada ley y la promulgación de una ley de propiedad comunitaria indígena en Argentina.

Desde ECMIA SUR nos sumamos a esta justa demanda y hacemos nuestra la consigna del Encuentro Mundial del Gran Chaco: ¡Sin territorio no hay vida! ¡El territorio no se negocia!

Respaldamos demanda de una Ley de propiedad comunitaria indígena en Argentina

Los derechos territoriales son la base de todos los derecchos colectivos de los pueblos indígenas. Es en nuestros territorios donde los pueblos indígenas ejercemos nuestra autonomía y libre determinación. Las comunidades indígenas argentinas están hoy en emergencia y demandan la prórroga de la Ley Nacional 26160, de relevamiento territorial, y la promulgación de una ley de propiedad comunitaria indígena.

La Ley Nacional 26160 promulgada a fines del 2006, declara la emergencia territorial de las comunidades indígenas originarias de Argentina, suspende la ejecución de sentencias, actos procesales o administrativos cuyo objeto sea el desalojo o desocupación de las tierras que ocupan las comunidades. Y ordena realizar un relevamiento técnico, jurídico y catastral de las comunidades indígenas y de las tierras ocupadas por ellas de forma tradicional.

Esta norma tuvo una vigencia inicial de cuatro años y fue prororgada, sucesivamente, en los años 2006, 2009, 2013 y 2017, con lo cual se extendió su vigencia hasta noviembre del 2021.

A un mes de vencer esa vigencia, las comunidades indígenas argentinas han recibido el apoyo del Encuentro Mundial del Gran Chaco, realizado los días 16 y 17 de octubre de este año, en el que participaron líderes, lideresas y autoridades indígenas de Argentina, Bolivia y Paraguay, quienes respaldaron la prórroga de la citada ley y la promulgación de una ley de propiedad comunitaria indígena en Argentina.

Desde ECMIA SUR nos sumamos a esta justa demanda y hacemos nuestra la consigna del Encuentro Mundial del Gran Chaco: ¡Sin territorio no hay vida! ¡El territorio no se negocia!